OPNIÓN
/ José Alcaraz
/ José Alcaraz
La estirpe callista del PAN
El martes de la semana pasada el Senado de la República otorgó, post mortem, la Medalla Belisario Domínguez a Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional.
Con ese motivo, Carlos Ramírez publicó en su columna un interesante artículo titulado “Elías Calles tras la creación del PAN”, en el cual destaca la influyente ingerencia del Jefe Máximo en la fundación de ese partido.
La publicación de Ramírez no es una simple volada periodística, sino un breve, pero bien documentado análisis, que abreva en documentos históricos y politológicos de mayor extensión y profundidad que se han ocupado del tema.
El que con anterioridad ha dado tratamiento a ese asunto es el investigador poblano Diego Velázquez, quien al alimón con Xóchitl Campos dio a la luz el ensayo “La visión modernizadora de Manuel Gómez Morín”.
Con anticipación ese mismo estudioso había presentado una ponencia bajo el rubro “La influencia de Plutarco Elías Calles en la fundación del Partido Acción Nacional”, lo cual hizo en el Congreso Internacional de Ciencia Política.
En ambos documentos queda en evidencia la intervención del también inspirador del surgimiento del Partido Nacional Revolucionario, lo cual llevó a cabo en atención a estímulos distintos y con expectativas también diferentes.
Don Plutarco prohijó el alumbramiento del hijo mayor de esta dupla de protagonistas de la historia política nacional para atemperar la crisis provocada por la muerte de Obregón y para aglutinar a las facciones revolucionarias.
Diez años después, en 1939, mordido por la amargura del destierro y el dolor por la defenestración, por simples motivos de venganza habría alentado en sus antiguos colaboradores el ánimo beligerante contra el nacionalismo cardenista.
En esa emponzoñada y revuelta corriente de anticardenismo militante abrevaron lo mismo las sagradas milicias de la segunda Cristiada, que las huestes levantiscas del Cedillismo y la almidonada, decente y derechista membresía del naciente panismo.
Diego Velázquez, fuente principal del artículo de Carlos Ramírez, en los dos textos en que se ocupa del tema, aporta datos históricos del contexto de 1939 y de cómo la relación personal de Calles con Gómez Morín, derivó en el surgimiento del PAN.
El investigador remata su reporte aseverando que el temor al cardenismo llevó a la convergencia de callistas, católicos, y miembros de la derecha secular y religiosa, para oponerse a la política de masas y a la modernización autoritaria de un nacionalismo revolucionario que cada vez se aproximaba más a la izquierda; pero además, a realizar acciones conjuntas para boicotear el régimen corporativista de la Revolución Mexicana. “Dentro de esas gestiones opositoras puede inscribirse la creación del Partido Acción Nacional”.
Tanto odio que destilan las referencias de muchos panistas hacia la figura de Plutarco Elías Calles y resulta que en el embrión del que surgieron a la competencia partidaria se contenía el gameto del callismo.
Esos arrebatos de rencor exacerbado del panismo mochilón contra quien fuera el Jefe Máximo de la Revolución, se inscriben en el marco de la supina ignorancia o de plano, en el campo de los complejos freudianos.
Con razón, en no pocas ocasiones a causa de la negociación y las coyunturales alianzas que se dan en el terreno de la práctica política, ciertos críticos identifican una frecuente simbiosis con la significativa expresión de: PRIAN.
Con ese motivo, Carlos Ramírez publicó en su columna un interesante artículo titulado “Elías Calles tras la creación del PAN”, en el cual destaca la influyente ingerencia del Jefe Máximo en la fundación de ese partido.
La publicación de Ramírez no es una simple volada periodística, sino un breve, pero bien documentado análisis, que abreva en documentos históricos y politológicos de mayor extensión y profundidad que se han ocupado del tema.
El que con anterioridad ha dado tratamiento a ese asunto es el investigador poblano Diego Velázquez, quien al alimón con Xóchitl Campos dio a la luz el ensayo “La visión modernizadora de Manuel Gómez Morín”.
Con anticipación ese mismo estudioso había presentado una ponencia bajo el rubro “La influencia de Plutarco Elías Calles en la fundación del Partido Acción Nacional”, lo cual hizo en el Congreso Internacional de Ciencia Política.
En ambos documentos queda en evidencia la intervención del también inspirador del surgimiento del Partido Nacional Revolucionario, lo cual llevó a cabo en atención a estímulos distintos y con expectativas también diferentes.
Don Plutarco prohijó el alumbramiento del hijo mayor de esta dupla de protagonistas de la historia política nacional para atemperar la crisis provocada por la muerte de Obregón y para aglutinar a las facciones revolucionarias.
Diez años después, en 1939, mordido por la amargura del destierro y el dolor por la defenestración, por simples motivos de venganza habría alentado en sus antiguos colaboradores el ánimo beligerante contra el nacionalismo cardenista.
En esa emponzoñada y revuelta corriente de anticardenismo militante abrevaron lo mismo las sagradas milicias de la segunda Cristiada, que las huestes levantiscas del Cedillismo y la almidonada, decente y derechista membresía del naciente panismo.
Diego Velázquez, fuente principal del artículo de Carlos Ramírez, en los dos textos en que se ocupa del tema, aporta datos históricos del contexto de 1939 y de cómo la relación personal de Calles con Gómez Morín, derivó en el surgimiento del PAN.
El investigador remata su reporte aseverando que el temor al cardenismo llevó a la convergencia de callistas, católicos, y miembros de la derecha secular y religiosa, para oponerse a la política de masas y a la modernización autoritaria de un nacionalismo revolucionario que cada vez se aproximaba más a la izquierda; pero además, a realizar acciones conjuntas para boicotear el régimen corporativista de la Revolución Mexicana. “Dentro de esas gestiones opositoras puede inscribirse la creación del Partido Acción Nacional”.
Tanto odio que destilan las referencias de muchos panistas hacia la figura de Plutarco Elías Calles y resulta que en el embrión del que surgieron a la competencia partidaria se contenía el gameto del callismo.
Esos arrebatos de rencor exacerbado del panismo mochilón contra quien fuera el Jefe Máximo de la Revolución, se inscriben en el marco de la supina ignorancia o de plano, en el campo de los complejos freudianos.
Con razón, en no pocas ocasiones a causa de la negociación y las coyunturales alianzas que se dan en el terreno de la práctica política, ciertos críticos identifican una frecuente simbiosis con la significativa expresión de: PRIAN.